DEL CRIMEN DE LESA HUMANIDAD

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Cuando nos propusimos abordar este tipo penal éramos conscientes de que trataríamos uno de los crímenes internacionales más atroces. Del mismo modo asumíamos que, dada la naturaleza que preside la conducta criminal, una análisis profundo de esta figura, por sus propias connotaciones, comprendería un estudio mucho más profundo del que excede los caracteres propios de un blog. No obstante lo anterior, queremos ofrecer esta breve aproximación al delito de lesa humanidad partiendo de la regulación ofrecida por el artículo 7 del Estatuto de Roma de 1998 para finalizar con la previsión del artículo 607 bis del Código Penal español.

Como es de ver, las conductas incluidas dentro  del tipo penal de crímenes o delitos de lesa humanidad comprenden modalidades tales como: asesinato, exterminio, esclavitud, deportación o traslado forzoso de población, tortura, esclavitud sexual o apartheid, entre otros.

  • El crimen de lesa humanidad en el Estatuto de Roma de 1998.

Especialmente, tras la experiencia que supone el descubrimiento de determinadas conductas tras la II Guerra Mundial, se fija el firme convencimiento de perseguir determinadas conductas en las que el sujeto pasivo se sitúa en la propia humanidad. Las primeras manifestaciones de sanción de estas conductas vienen constituidas por el Estatuto del Tribunal Militar Internacional de Núremberg, el Proyecto de Código de Delitos contra la Paz y la Seguridad de la Humanidad y los Tribunales para la ex Yugoslavia y Ruanda.

Tomando como punto de partida el Preámbulo ofrecido por el Estatuto de Roma –ER–, debe señalarse la voluntad de los Estados miembros en consolidar la afirmación de que los lazos que unen a los pueblos y las culturas configuran un patrimonio común, merecedor de una protección contundente frente a los actos y crímenes que atentan a la paz y la seguridad de la humanidad.

De ello surge la voluntad de perseguir la impunidad de determinadas conductas cuya trascendencia resulta, en términos generalizados, merecedoras de un altísimo reproche; eliminando para ello los obstáculos que tradicionalmente pudieran suponer las meras barreras geográficas u organizativas de los países, pueblos o instituciones que se encuentren tras las mismas.

Es en el afán de este sentir común, que la comunidad internacional decide dotarse de una serie de mecanismos internacionales en aras a someter aquellos crímenes a la acción de la justicia. Entre otros mecanismos, el nacimiento de la Corte Penal Internacional, como organismo complementario a las respectivas jurisdicciones nacionales, que promoverá la persecución de crímenes expresamente tasados –genocidio, lesa humanidad, crímenes de guerra y agresión–. El carácter complementario dota de significación el deber de cada Estado de perseguir el ejercicio de la acción penal frente a los responsables de tales conductas.

  • Elementos del crimen de lesa humanidad.

Al amparo del ER, el crimen de lesa humanidad se encuentra previsto en su artículo 7, y comprende la realización de los actos que en él se describen cuando se llevan a cabo como consecuencia “de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque”. A este particular, deberá entenderse por:

  • Ataque: Supone que la conducta descrita en el precepto se lleve a cabo mediante la comisión múltiple de los actos que enuncia el artículo 7.1 del ER. Diferentes son las interpretaciones a este particular, si bien, la más consolidada establece que esta multiplicidad será predicable tanto de la comisión en varias ocasiones una misma acción como cuando se llevan a cabo diferentes conductas.
  • Ataque contra una población civil: Afrontando la idea del sujeto pasivo del crimen, Werle [WERLE, Gerhard; JESSBERGER, Florian; RODRÍGUEZ, María Gutiérrez. Tratado de derecho penal internacional. Valencia: Tirant lo Blanch, 2005] entiende que la conducta debe ir dirigida contra cualquier grupo de personas unidas por cualquier característica en común; por lo tanto no siendo predicable frente a  individuos concretos. La razón: la protección dispensada abarca la violación sistemática de derechos humanos.

Resultando que el crimen puede ser cometido tanto en tiempo de guerra como de paz, la protección se extiende no sólo a la población civil, sino también a quien habiendo participado en las hostilidades, ha dejado de hacerlo en el momento en que tiene lugar el crimen. Se excluirse sin embargo a quien detenta el poder estatal o de la organización cuando el delito se lleva a cabo contra la población civil.

  • Ataque generalizado o sistemático: El precepto incluye la conjunción “o”, que permite configurar como típicos tanto los ataques generalizados como los sistemáticos.

Se entiende que el concepto “generalizado” comporta un elemento cuantitativo –ya referido al territorio, ya al número de víctimas– mientras que “sistemático” refiere un carácter cualitativo –en ocasiones asimilado a que la acción sea organizada, preconcebida–.

  • Elemento político: El artículo 7.2 a) del ER establece que el ataque contra la población civil debe llevarse a cabo “de conformidad con la política de un Estado o de una organización de cometer ese ataque o para promover esa política”. La interpretación consensuada por las naciones fijaba así el criterio de haberse llevado a cabo como resultado de una actuación planeada o dirigida; en contraposición con actos violentos espontáneos y aislados. Esta interpretación no requiere de una declaración expresa y formal; tampoco que la misma provenga del más alto nivel estatal o institucional. Ostentará dicho carácter la decisión adoptada tanto por el Estado, como por parte de las fuerzas que dominan el hecho en una región y que ejercen las funciones de gobierno.

Esta idea se refuerza por el artículo 7.3 de los Elementos de los Crímenes, al establecer que el ataque contra la población civil se lleve a cabo “a fin de cumplir o promover la política de un Estado o de una organización de cometer ese ataque”. Siendo que no es requisito que el ataque obedezca a una acción militar, bastará con que “el Estado o la organización promueva o aliente activamente un ataque de esa índole contra una población civil” [art. 7.3 de los Elementos de los Crímenes]

  • Conocimiento de dicho ataque: Sin duda, el elemento subjetivo del delito exige el dolo del autor. Esto es, el autor debe conocer que ese está llevando a cabo el ataque contra la publicación civil así como que su actuar comprende una parte de ese mismo ataque. Sin embargo, no es exigible que conozca la totalidad de los detalles de la planificación o de la política del Estado u organización de poder.

Para comprender las diferentes modalidades en que puede materializarse el crimen de lesa humanidad, nos remitimos artículo 7 de los Elementos de los Crímenes, dados los elementos y extensión de sus múltiples formas, que alcanzan hasta once modalidades. A modo meramente enunciativo, el crimen que abordamos puede cometerse a través de: asesinato, exterminio, esclavitud, deportación o traslado forzoso de población, tortura, esclavitud sexual o apartheid, entre otros.

  • El delito de lesa humanidad en el ordenamiento español.

Como señalábamos al inicio, el artículo 607 bis del Código Penal supone el deseo del legislador de trasponer a nuestro ordenamiento la normativa europea resultante del ER. Para ello, a través de la LO 15/2003, de 25 de noviembre, se adapta el texto de la Norma Sustantiva incorporando el Capítulo II bis al Título XXIV, cuyo contenido queda colmado en exclusiva con aquel precepto.

A su vez, éste se subdivide en dos apartados, siguiendo el modelo ofrecido por el instrumento internacional: el primero configura el delito de lesa humanidad bajo unos elementos comunes que integran el tipo; el segundo, a su vez dividido hasta en diez subapartados, fijando la pena correspondiente al delito según las conductas que hayan comprendido el delito.

El delito incorporado a nuestro ordenamiento sigue con cierta similitud la previsión dispuesta por el ER, adecuándose a los tipos penales existentes en el Código Penal español.

En consonancia con los delitos previstos en el ER, también la penalidad del delito comporta unas cotas de desvalor relevantes; siendo que el margen inferior penológico comprende la horquilla de los 4 a los 8 años, situándose el mayor entre los 15 y los 20 años.

En resumen, y en esta breve aproximación a los delitos contra la humanidad, podemos señalar que su origen se encuentra en la voluntad de perseguir conductas en las que el sujeto pasivo se sitúa en la propia humanidad y que, durante largo tiempo permanecieron impunes y que encontraron su primeras manifestaciones de sanción en el Tribunal Militar Internacional de Núremberg tras el descubrimiento de unas experiencias y vivencias personales que conmovieron a la humanidad.

Un saludo,

Samuel Guerrero

Pdte. ADHOC

@addhhoc

www.addhhoc.org

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